Castell de Santueri
Mallorca

Los castillos roqueros de Mallorca

Los castillos roqueros se caracterizan, tal como indica su nombre, por situarse en zonas elevadas de difícil acceso donde las murallas se adaptan a la abrupta orografía del terreno, y los acantilados son parte del sistema defensivo. No son castillos al uso, son fortalezas que por su situación geográfica especial se convertían en soporte militar, a la vez que actuaban como refugio de la población indefensa.

En Mallorca existen tres castillos roqueros: el castillo del Rey en Pollença, el castillo de Alaró y el castillo de Santueri en Felanitx. Aunque todos ellos presentan soluciones específicas adaptadas a las características de cada lugar, responden a un mismo patrón: un espacio altamente defensivo que se combina con un importante sistema hidráulico, una capilla y zonas de almacenamiento.

Los tres castillos roqueros de Mallorca no fueron grandes fortalezas medievales, castillos de la nobleza de la manera como se retratan en las novelas de Walter Scott y en el séptimo arte. Fueron tan sólo refugios, defendidos más que por obras artificiales, por la propia naturaleza. Tan sólo en aquellos puntos en que la peña sobre la que se levantan, podía permitir el paso del enemigo, edificaban murallas, torres y puertas defendidas con matacanes, aspilleras, etc. [ref 27].

Si bien en ninguno de ellos se ha realizado un programa de excavaciones arqueológicas, se sabe que los tres fueron usados como refugio por las comunidades tardoromanas ante la conquista musulmana y, más tarde, por los musulmanes durante la conquista de Jaume I en 1229, aunque cayeron en manos cristianas rápidamente, entorno al 1231. A partir de ese momento, pasaron a ser castillos reales, propiedad del Rey y del Gobierno, a excepción del Castillo de Santueri que, por acuerdos previos a la conquista, pasó a ser del caballero Nuño Sanç hasta su muerte y tras ella adquirió la misma categoría que los otros dos.

Estas fortalezas estuvieron en funcionamiento durante toda la época medieval actuando en diferentes conflictos y defendiendo la costa ante posibles ataques piráticos.

A finales del siglo XVI y principios del XVII, los castillos pierden su función defensiva puesto que los cambios armamentísticos favorecen nuevas construcciones y las fortificaciones se van degradando. En 1715 se abandonan el Castillo del Rey y el castillo de Alaró manteniendo en éste último una guarnición hasta 1741 aunque hacía más de un siglo que se destinaba a oratorio.

El castillo de Alaró pertenece al Ministerio de Cultura, mientras que el Castillo del Rey y el Castillo de Santueri son de propiedad privada.